Visual:
Color rubí semi intenso, reflejos de cerezos oscuros.
Nariz:
Destaca atractivos aromas a frutas maduras como la mora y cereza negra. Con notas florales de violeta, y también de roble, pimienta negra, nuez moscada y vainilla.
Boca:
Ataque amplio que da paso a un paladar medio redondo y lleno. Presencia de suaves taninos, de mucha elegancia y un agradable equilibrio entre la acidez y el alcohol.
Este vino exhibe la sinergia entre estas dos grandes cepas. El Syrah brinda intensidad y estructura, mientras que el Malbec entrega el color, la complejidad aromática y un cuerpo voluminoso. El resultado es un vino extraordinariamente intenso, frutal y voluminoso. Ha sido criado en barricas para complementar los sabores de la uva.
Sugerencias:
Esta mezcla de Syrah y Malbec se disfruta al beberlo en su juventud, pero también vale la pena una paciente guarda por cuatro o cinco años. Buen complemento para platos condimentados como la comida asiática, al igual que con aves como el ganso y faisán acompañados por verduras verdes como rúcula, berros y espárragos. Servir a 18°C.